¡No lo hagas Juan! Volvió a decir La Bola mientras restallaba un planazo en la mejilla de Juan.
¿Serías capaz de hacerme algo? Inquirió nuevamente La Bola al tiempo que un corte certero hacía salpicar la sangre del brazo derecho de Juan.
¡A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa! Espetó La Bola mientras escupía con fuerza sobre el ojo izquierdo de Juan.
¡Eres un cobarde! Gritó La Bola mientras de preciso golpe con el filo degollaba fácilmente a Juan.
¡Poco hombre! ¡Te aprovechas! ¡No tienes vergüenza! ¡Machista! Gritaba La Bola mientras veía como Juan se desangraba.
¡Me voy! Yo necesito a alguien mejor. Eres tan débil. Pronunció La Bola con menosprecio, dejando tras de sí al pálido e inerte Juan.
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