miércoles 23 de junio de 2010

Daniel y Ana, una Película de la Cineteca, weee


Recuerdo que cuando iba en la secundaria, mi hermana mayor trató de inculcarme el gusto por el cine “culto” invitándome a algunas de sus frecuentes visitas a la Cineteca Nacional. Las dos primeras veces, salimos de la función, ella, su amiga y yo, apenas comentando algún detalle. Al salir de la sala después de mi tercera visita, dijo algo que aún recuerdo nítidamente: “Ay hermano, ya hasta me da pena, nomás te traigo a ver porno”. No me volvió a invitar ahí después de eso.
Sin embargo, regresé años más tarde, por mi propio pie y descubrí por mi mismo, que no había sido víctima de una racha de buenísima suerte adolescente, ni de un plan de adiestramiento sexual familiar, sino que las cosas así eran, así siguieron y hasta hoy, se mantienen más o menos igual.

Antes de seguir, me apresuraré a atajar que no soy quien y jamás me atrevería a emitir juicio moral alguno sobre la producción de escenas sexuales. Ni en en el cine, siendo yo frecuente degustador de pornografía, ni en el teatro, llevando a cuestas un par de historias ligadas a los table dance. Así pues, no es porque me espante ver nalgas que escriba esto, sino que, otra vez, me voy a quejar por una de tantas manifestaciones de ese cáncer del arte: El Cliché. Y es un hecho, que los encuerados son uno de los clichés más socorridos en el llamado cine o teatro de arte (ya había dado una postura al respecto con ejemplos y todo en un post pasado http://elblogsolito.blogspot.com/2007/12/bla-bla-blog-v-aaaaay-qu-cabrn-es-ese.html).
Aunque claro que no todo es cliché. Hay obras maestras como Luna Amarga (una de las tres películas que me llevó a ver mi hermana) donde la sexualidad explícita es indispensable para el desarrollo de la película.
Desgraciadamente, el siguiente no es el caso.

Al grano pues en tres puntos. Uno: Daniel y Ana es una pieza más del catálogo de la necedad artística. Es forzar un guión de 15 minutos para volverlo una película de hora y media que usa el sexo casi explícito más como herramienta mediática que como necesidad o recurso narrativo. (Sí me imagino a unos tipos diciendo: “es de arte weee, hay una escena ssssuuuuper fueeeerte” o a otros diciendo “ve a verla, la vieja está re buena, sale encuerada y se la tira su carnal” dependiendo el caso). Dos: es una combinación de texturas emocionales que la vuelven más desabrida entre más avanza. Y tres: es un ejemplo más de que para tener difusión, el talento es lo de menos mientras tengas los contactos necesarios. Dicho esto, no me remuerde en absoluto la conciencia contarla (o como se dice coolmente, spoilerearla) porque además, no hay mucho que contar.

La película trata de un par de hermanos que son secuestrados en su auto, llevados a una casa, obligados a tener relaciones entre sí frente a una cámara que los filma y después liberados. Hasta aquí, nada de esto, salvo la penetración, es sugerido. Todo se ve en pantalla. Un par de estómagos débiles o moralmente ofendidos se van de la sala. La sensación de quien se queda es la de presenciar el comienzo de una película sorda y cruda. Pero no. La siguiente hora y cuarto trata sobre el drama interno que viven los hermanos después del suceso en el seno de su acaudalada familia. Mal asunto. Es como comenzar comiendo un puño de sal y luego tener que agarrarle sabor a una galleta habanera. Casi por finalizar la película, a modo de climax, hay una sosa y moralina (en contraste con el inicio) escena donde el hermano entra al cuarto de la hermana para violarla. Los padres nunca se enteran de nada. La hermana, a pesar de los pedos que le ha acarreado la situación, de todos modos se casa y se va a España. Con el personaje del hermano no pasa nada y aparte de verlo durante la película salirse de clases para irse al cine, tiene como momento cumbre (además de violar a su hermana) la compra de una navaja, que aunque parece anunciar la llegada de otro suceso que dé coherencia a la crudeza del inicio, al final queda como uno más de los movimientos cinematográficos sin sentido que tiene la película.
Yo de plano sí terminé preguntándome ¿para qué tanto pedo con ese inicio, entonces? Y cuestionándome, una vez más, si el director sólo encueró a los actores para que la gente dijera que hacía “cine de arte”.
También hay que decirlo, el tema por si sólo, de tan complicado, era actoralmente un arma de doble filo. Quizá si las actuaciones hubieran sido espectaculares, la película hubiera podido ser algo memorable y hubiese tenido sentido alargar algo que el director Michel Franco bien pudo haber contado en 15 minutos. Pero no. Las actuaciones de Darío Yazbek Bernal y Marimar Vega quedaron muy lejos de los requerimientos del tema, lo cual nos lleva al último punto de la crítica. Y es que con esta película queda demostrado que aunque Daniel y Ana podría ser claramente superada por algunos trabajos escolares, nada supera, por decir algo, el debut en pantalla del mismísimo hermano de Gael García como carta fuerte para hacerse de un lugar privilegiado dentro de la difusión oficial.
Por cierto, Daniel y Ana representó a México en el Festival Internacional de Cannes 2009. Digo, por si les interesa el dato.
En fin, si la van a ver, pues de todos modos la van a ver así como yo la vi, nomás les aviso que si van por morbo no les va a alcanzar ni pa'una muela, y si van por la trama... bueno, de eso ya hablé demasiado.
Y si son de los que dicen que hay que apoyar al cine mexicano a toda costa, les diré que sin crítica real (no puros guayabazos) no hay superación. Y a últimas, lo que se acaban de chutar no es ninguna verdad universal, es sólo mi muy personal y particular punto de vista. Punto.

PD. Me cae que por más que sea la publicidad que le quieren hacer, esta película no escandaliza.

lunes 30 de noviembre de 2009

martes 24 de noviembre de 2009

miércoles 18 de noviembre de 2009

jueves 12 de noviembre de 2009

martes 3 de noviembre de 2009

martes 27 de octubre de 2009

la tortuga #18 "y por cierto..."


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Ni con el pétalo de una rosa

¡Detente Juan! Dijo La Bola mientras blandía un machete con pericia.

¡No lo hagas Juan! Volvió a decir La Bola mientras restallaba un planazo en la mejilla de Juan.

¿Serías capaz de hacerme algo? Inquirió nuevamente La Bola al tiempo que un corte certero hacía salpicar la sangre del brazo derecho de Juan.

¡A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa! Espetó La Bola mientras escupía con fuerza sobre el ojo izquierdo de Juan.

¡Eres un cobarde! Gritó La Bola mientras de preciso golpe con el filo degollaba fácilmente a Juan.

¡Poco hombre! ¡Te aprovechas! ¡No tienes vergüenza! ¡Machista! Gritaba La Bola mientras veía como Juan se desangraba.

¡Me voy! Yo necesito a alguien mejor. Eres tan débil. Pronunció La Bola con menosprecio, dejando tras de sí al pálido e inerte Juan.

miércoles 21 de octubre de 2009

miércoles 14 de octubre de 2009

martes 6 de octubre de 2009

martes 29 de septiembre de 2009

miércoles 23 de septiembre de 2009

domingo 13 de septiembre de 2009

martes 1 de septiembre de 2009